viernes, 16 de marzo de 2012

Diego

Diego se sienta entre los estantes de la biblioteca y, al cruzar las piernas, eleva el pantalón de pana oscura. Chanclas de cuero y calcetines Nike presumiendo de logotipo. Un guiri que dirá la gente.

Lo veo devorando los libros desde detrás de sus gafas de pasta y me pregunto que qué les importa. Que lo dejen en paz. Porque Diego se escabulle entre los libros y a él sí que le da igual, porque el mundo desaparece. O más bien, aparece, un o nuevo en cada libro. Diego se esconde entre letras que le permiten soñar. Que le dan la oportunidad de ser un héroe, un villano o una princesa. La oportunidad que la vida no le dio.

Porque Diego, con gafas de pasta, pantalón de pana y chanclas de cuero en pleno invierno, vive con cuarenta años en casa de mamá.

Y a veces se pregunta por qué el mundo no se deja querer como lo hacen los libros.